un día, dos días, tres días, muchos hasta llegar a reuniones incomensurables, a temporalizaciones que no basten para contabilizar la secuencia en que las cosas y sus atributos siempre imprevisibles nos desborden los bolsillos.

sábado, noviembre 04, 2006

rayuelas

ya no duermo en los bancos de las plazas. asumo que no esperarás allí. que dios pasa por otros lados. por todos lados. y no donde no estás. no donde me muerdo los dedos esperando que llegues. o el mundo que tenía tu nombre.

ya no niego las noches. me uno a ellas. a su cara de niña abandonada. a sus mejillas raspadas. a su vocecita de no-vengo. a su sonrisa de no-estoy. es que tengo tu nombre y no vienes. en la punta de una lengua larga hasta los talones. mezcla de mañanas, fríos y sueños. hasta debajo de mis dedos. borrando rayuelas con la saliva. levantando el chicle de los niños y las uñas. de otros. que tendrán mi nombre en sus esperas.

ahorá dormiré en otros lados. en mundos sin nombre. y no sé si harán falta esperas. ya todo está perdido.

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